Un saludo a los Pagos.
Para comenzar mi defensa férrea sobre el tema, como primera medida tenemos que entender qué es "ser nazi" en un sentido amplio. O más que entender, acordar. Como esta comunicación es a priori unidireccional no me queda más remedio que establecer unos cánones más o menos arbitrarios sobre lo que pertenece o no pertenece a dicha categoria. Más aún: como todo concepto de uso social, no existe una serie de requisitos de carácter universal(izable) que deba de cumplir taxativamente, sino más bien hay ciertos elementos comunes que van aproximándose a un presunto núcleo de significado.
Pero retrocedamos un poco. La definición de la RAE dice:

1. Perteneciente o relativo al Partido Nacionalsocialista Alemán.
Está más que claro que esta definición queda muy corta para la cuestión que estoy tratando de demostrar. Lo que intentaré (o conseguiré, si mens non laeva fvisset) entonces es realizar lo que en el campo de las matemáticas se llama una «extensión analítica», o sea, una extensión del termino para un campo más amplio que el puramente partidocrático-político de principios del siglo XX, e ir al fondo de la cuestion, cortándole irónicamente primero este origen inicial.
Antes de proseguir, una aclaración: esto carece completamente de rigor académico y si bien posee de suyo un aire pretencioso tampoco es satírico. No es ni más ni menos que mi opinión. Correcta.

A este nazismo lo voy a relatar con la siguiente estructura:
  1. El prólogo (la escisión)
  2. La introducción (juicios, prejuicios, el fondo de su pensamiento; el "por qué")
  3. El conflicto (Los medios desarrollados a partir de la introducción; el "cómo")
  4. El desenlace (los fines últimos de su movimiento; el "para qué")
  5. El epílogo
1. El prólogo
La escisión en este caso se basa en aclarar los elementos que pertenecen a este nazi histórico y que este nazi constuido no posee. Entonces este es un nazismo no alemán(ista), no coyuntural y por ende no totalitario.
Como no es alemán, no puede beber de toda su corriente nacionalista identitaria. El hacerlo responde más a una nostalgia que a algo concreto a aplicar o creer.
Como no es coyuntural, no tiene sentido hablar de la cuestión semita de manera inmediata, porque no tiene una identidad nacional coagulante, y entonces si bien hay o puede haber un enemigo no hay un «nosotros» perfectamente definido.
Como no es totalitario, no tiene sentido discutir sus programas políticos y ecónomicos que fueron desarrollando a lo largo del tiempo.
No es alemán y no es coyuntural porque es la idea del artículo, y no es totalitario porque no es ni alemán ni coyuntural.


2. La introducción
Este nazismo tiene como fundamento la Raza. Todo se narra por medio de la Raza. Todo concepto filosófico, científico, teológico y religioso se inclina ante la Raza. Esta Raza es al mismo tiempo material y espiritual. No hay una diferencia sustancial que las separe. Es inmanente y trascendente.
Podemos decir de manera más o menos apresurada que este nazi se puede construir solamente a partir del Darwinismo Social, algunas cosas de Nietzsche, y del Mito Indo-Ario. ¿Es necesario que hayan leído estas cosas? Por supuesto que no. Hay muchas de estas cosas que son deducibles a partir del argumento principal, o se captan intuitivamente. Para no hacerlo más extenso todo eso confluye en una sola oración: «Hay una raza entre razas que tiene un origen divino, y está destinada a gobernar sobre las demás por cualquier medio posible. El nazi es el racista definitivo.».

3. El conflicto
Ahora bien. Este nazismo, se encuentre donde se encuentre, se enfrenta a una realidad ya establecida: hay naciones, hay pueblos, hay leyes, hay un mundo ya dado. Incluso esta raza entre razas se encuentra contaminada. Todo eso debe ser cambiado. Ahí es donde entra la Técnica. El nazismo no tiene reparo en utilizar cualquier medio posible para cruzar ese puente entre lo actual y lo potencial, lo que en sus cabezas corresponde. Ahí es donde entran los actores favoritos de la identificación coloquial con lo nazi: la eugenesia, el racismo explícito, la ética de los fuertes, el fuerte antisemitismo, etcétera. Porque si bien no lo desarrollé vuelvo a reiterar que esta raza es también espiritual, de un espíritu que en sus términos y en el ültimo de estos términos representa todo lo bueno y lo que merece la pena conseguir y proteger. Consideran entonces al espíritu semita todo lo malo, porque debilita y envilece su raza con una moral débil y una filosofia excesivamente hedonista. Los estados-nación son los que aglutinan las comunidades dadas y por tanto es lo primero que hay que fortalecer. Da entonces la impresión que son nacionalistas, pero en verdad su doctrina instrumentaliza también la nación al servicio de su causa.

4. Desenlace
El nazismo es la epítome de la instrumentalización. Ni el ser humano ni su bienestar son fines. El estado, los hombres, la nación, y todo lo que uno pueda imaginar se encuentra al servicio de cumplimentar el mito originario: el de una raza de seres libres y fuertes que sin ningún tipo de coerción hacen lo bueno y desprecian lo malo. El pináculo de la evolución. No como algo puramente simbólico, si no de una demoledora realidad efectiva.